El museo de l'Horta de Almàssera nace el 19 de mayo de 1999 como una iniciativa pionera del Ayuntamiento de esta localidad y con la financiación de la Conselleria de Agricultura, Pesca y Alimentación. Con el esfuerzo de ambas instituciones el edificio, antiguo matadero del siglo XIX, ha sido rehabilitado por el arquitecto Ximo Torán y utilizado, así, como sede del Museu de l'Horta.
El objetivo de la creación de este museo es conservar parte de la riqueza etnológica local. En la concepción de este espacio se intenta mostrar a las nuevas generaciones un modelo de vida, que refleja la vida histórica de Almàssera, es decir, la Vida Agrícola.
El espacio en el Museu de l'Horta se organiza en naves, aprovechando la estructura original del edificio. El ámbito que reproduce "la casa", subdividido en secciones como la cocina, el fuego, la infancia y la religiosidad, se ubican en la nave derecha. En el espacio central está "el patio", en el que se disponen piezas como un carro (con sus arreos), maquinaria para el procesado de la "xufa" y un pozo con brocal. En la nave de la izquierda se exponen los objetos relacionados con las labores artesanales y agrícolas.
Tanto en el interior como en el exterior del edificio, la colección de objetos es fruto de la cesión y donación desinteresada de los propios vecinos del municipio.
El quinto aniversario, el pasado 29 de mayo de 2004, del espacio etnológico de Almàssera significó la firma de un convenio de colaboración entre el Ayuntamiento y AVAASAJA para fomentar las técnicas agrícolas tradicionales junto a las técnicas de agricultura ecológica. Esto puede convertir a Almàssera y, en especial, al Museu de l'Horta en un oasis de agricultura ecológica, donde podremos encontrar cultivos trabajados desde la esencia del trabajo tradicional del campo junto a las modernas prácticas de agricultura ecológica.

LAS DIVISIONES
El Museu de l'Horta está dividido en dos secciones claramente diferenciadas. Una parte interior y otra parte exterior. La parte interior se trata de un antiguo matadero del siglo XIX que a su vez divide su espacio en tres zonas: la cocina, el campo y la casa.
Mientras que la sección exterior se compone de herramientas de uso agrícola, animales domésticos de corral, parcelas de cultivo ecológico y plantas mediterráneas y aromáticas. En cuanto a los animales domésticos de corral podemos encontrar conejos, gallinas de diferentes tipos, patos y palomas de distintas clases.
La variedad de plantas que ofrece el Museu de l'Horta es extraordinaria, entre ellas se puede destacar; salvia, tomillo, perejil, hierbabuena, albahaca, romero, laurel, manzanilla, ruda, menta y muchas plantás más.
Otro de los elementos más atractivos del Museu de l'Horta son los cultivos, que dependen de la época en la que se realice la visita al museo, hay cultivos de verano y de invierno. Dependiendo de la estación del año en la que nos encontremos podremos contemplar unos y otros como: tomate valenciano, tomate de pera, pimiento italiano, pimiento rojo, girasoles, maiz, algodón, xufa, lechugas de varios tipos, zanahorias, rabanos, etc... Se pueden destacar los árboles, todos ellos jóvenes y de diferentes características como el olivero, el manzano, el peral, la higuera, el granado, el ciruelo, el limonero y el naranjo.

LA CASA
Esta exposición destaca aquellos objetos que nos muestran aspectos importantes de la vida de la gente de l'Horta en el pasado.
La infancia es una etapa importante de la vida de las personas porque es el momento en que comienza su socialización. Ésta se produce generalmente en el ámbito doméstico y familiar, pero también, y más recientemente, en la escuela. Por eso se muestran algunos objetos de uso cotidiano durante la infancia.
Entre las tareas asumidas por la mujer se encontraban todas aquellas relacionadas con la limpieza y el cuidado de la ropa. El tiempo libre se ocupaba con trabajos de labores, bolillos, ganchillo o calceta, el resultado de las cuales pasaría a formar parte de los ajuares del matrimonio.
Otra manifestación destacada en la vida cotidiana de los pueblos era la religiosidad y la forma de exteriorizarla en momentos relevantes de la vida familiar y comunitaria omo bautizos, comuniones, bodas, funerales o fiestas populares.
Una serie de objetos diversos nos muestran accesorios utilizados para el arreglo personal o en algunas aficiones.
Los lebrillos, barreños o tinajas se han utilizado para guardar alimentos (aceitunas o aceite), preparar otros (embutidos durante la matanza), o para lavar la ropa. En cualquier caso, se trata de recipientes de cerámica que tenían un gran valor para la gente. Algunos eran muy costosos y, de hecho, si se rompían, eran reparados.

LA COCINA
La cocina que se muestra aquí es, por su decoración de azulejos de Manises, una reproducción ideal de la que habría en una casa pudiente, aunque en ella encontraremos también los elementos que formarían parte de las cocinas de cualquier estrato social.
Uno de los elementos imprescindibles de la casa es la cantarera, donde se encuentran los cántaros con el agua destinada al consumo humano, para beber y cocinar. Más recientemente, se introdujeron las bombas para extraer agua de depósitos o cisternas. Las casas que disponían de pozos solían tenerlos en el patio (como se muestra aquí en el Museo) o en el corral, en la parte trasera de la casa.
Otro elemento importante es la repisa de obra donde apilar la vajilla: platos, vasos, tazas y otros recipientes. El poyo está formado por un banco de baldosas soportado por muretes que dejan vanos en su parte inferior donde ubicar otros utensilios de uso en la cocina.
El fuego es un elemento imprescindible en la casa, utilizado con diferentes finalidades: cocinar, iluminar o calentar la vivienda. Poco a poco el uso doméstico del fuego ha evolucionado y se han ido introduciendo nuevos elementos, al mismo tiempo que se diversificaban los combustibles (leña, carbón, alcohol, petróleo), dando lugar a diferentes objetos como los que aquí se presentan.

EL CAMPO
Los trabajos del campo han sido la principal actividad de una sociedad rural como la de l'Horta. Un espacio agrícola donde se han combinado siempre los cultivos de regadío con los de secano (verduras chufas, cacahuetes, arroz, aceitunas o trigo). Algunos de estos productos pasaban por los cedazos nada más recolectarlos y otros después de ser transformados (como la harina o el salvado).
Hay que destacar el cultivo de la chufa que, dede siempre, ha tenido un significado muy especial en la zona y un peso importante en lugares como Almàssera y Alboraia. Aquí existían "colles" de gente que se agrupaban para realizar las diferentes tareas de la recolección de la chufa: cosechar, cribar o limpiar.
El hombre y los animales de tiro se convirtieron en un equipo de trabajo inseparable para transformar la tierra y trabajar los campos de la huerta valenciana. Merecen, por tanto, que se les dedique un apartado destacado.
El carro fue el medio de transporte básico para llevar los productos del campo y las personas de un lugar a otro y recuerda como era de lenta y pesada la forma de desplazarse y comunicarse antes, hace solamente unos años.